6 + 1 cosas que aprendía corriendo
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Hubo una época en la que hacer ejercicio y mi vida eran cosas totalmente incompatibles. El trabajo me llevaba demasiadas horas. No tenía tiempo para otra cosa y parecía que los días eran cada vez más cortos. Salir a correr un rato era una utopía.

Hasta que un día dije “¡Basta!” y decidí organizarme mejor y volver a cuidarme. Entré en uno de los muchos planes que hay en Internet y acerté de pleno con el plan de Runnics “Plan de entrenamiento para empezar a correr desde cero” (¡Gracias, chicos!).

¿Estás en la misma situación? Te dejo 6 argumentos (y un pequeño extra) para que cambies de opinión:

  1. Trabajar por objetivos. Lo sé es todo un topicazo y siempre sale en este tipo de entradas. Pero es que es verdad y hay que decirlo más. Por cada vez que leáis este consejo seguro que podéis enumerar alguien que no sigue este consejo o una vez que tú mismo no lo has seguido. Y de verdad que es muy útil.

En mi caso me propuse conseguir correr media hora seguida en diez semanas, como ya os he comentado. Tan bien me funcionó este sistema, que a las pocas semanas me propuse participar en mi primer 5k. ¡Y lo logré!

Por lo tanto, no sólo aprendí a trabajar por objetivos, sino que aprendí que los objetivos pueden ser flexibles. Todo con la finalidad de no relajarnos si son muy accesibles o de no rendirnos si son inalcanzables.

  1. Pensamiento lateral. ¿Qué es el pensamiento lateral? Es algo tan sencillo como encontrar buenas ideas en nuestra rutina siendo imaginativos. Si siempre hacemos lo mismo, tendemos a pensar siempre de la misma manera. Por eso siempre nos dicen que la rutina es mala para la creatividad. Gracias al running he descubierto que se puede entrenar también el ser imaginativo. ¿Cómo conseguí entrenar la creatividad en la rutina? Pues igual que poniéndome a correr: obligándome a hacerlo. De esta manera estoy consiguiendo que algunas de mis mejores ideas e incluso muchas de las entradas de este blog se me ocurran mientras estoy corriendo. Tan sólo hay que proponérselo.

Podéis aplicarlo en cualquier rutina de vuestra vida: esperando el autobús para ir a trabajar, cuando estáis colocando el último pedido que habéis recibido en vuestra tienda…

  1. Aprendí también lo bueno que es dedicarse tiempo a uno mismo. A veces vivimos demasiado encerrados en compromisos. Oblígate a dedicarte un rato. Si además ese rato te permite tener un hábito saludable, habremos matado dos pájaros de un tiro. En mi caso, sentirme más sano y mejor con mi cuerpo también me ha ayudado a ser más productivo.
  2. Trabajar en equipo: Comencé saliendo solo a correr. Pensaba que yo solo con mis objetivos sería capaz de hacerlo. Mi único argumento era que, si otros lo habían conseguido siguiendo ese método, por qué yo no lo podía lograr. Pero al poco tiempo surgieron las dificultades. Los días en los que los pensamientos negativos (no voy a conseguirlo, no debería haber salido hoy, me falta el aire, me pesan las piernas…) superaban a los positivos. Hasta que comencé a salir con amigos a correr. Unas veces tiran de ti y otras tiras tú de ellos, pero el compromiso de la tarea en equipo hace más fácil que se cumplan los objetivos. Seguro que se os ocurren mil situaciones de vuestro día a día laboral en el que el trabajo en equipo o una mano tendida a tiempo os hubieran servido de mucha ayuda en vuestro trabajo.
  3. Es posible ser mejor. Siempre. La mente juega un papel importantísimo en la consecución de los objetivos que nos pongamos. Cuando empecé a correr, me agotaba más pensar en cosas como que me queda más distancia que la que llevo, o, por ejemplo, me di cuenta de que no corría igual con mi pierna derecha porque inconscientemente me retenía a mí mismo por temor a no aguantar toda la sesión de entrenamiento. Todo ello me llevaba a no completar mis objetivos. Domina tu mente y dominarás tus objetivos
  4. Organizas mejor tu tiempo: Como te he dicho al comienzo de esta entrada, mi principal problema era la ausencia de tiempo. O al menos eso creía. Al ponerme la “obligación” de sacar un rato para correr, al igual que lo hago con pasar un rato con mi familia o con los amigos, me obligo también a organizar el trabajo. Y créeme. Las horas no son suficientes si no eres capaz de organizar la tarea. La tarea se expande tanto como el tiempo que tienes. Si tienes doce horas, emplearás doce horas en desarrollar la tarea, pero la mayor parte de ese tiempo no será productivo. ¿Te suena? Pues ya sabes, ponte objetivos de tiempo y verás cómo te vuelves automáticamente más productivo.

Y os dejo un EXTRA: Sigue tu biorritmo. Hacer ejercicio es ideal para conocer cuándo somos más productivos. Yo soy más de hacer ejercicio por la mañana. A partir de ahí el día va de más a menos, pero si en tu caso es al revés. Haz caso a tu cuerpo.

 

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