Consigue que tus emails no sean del montón

No exageres

El primer consejo es que no exageres, no seas exagerado. Y por supuesto, tampoco, vamos, y esto sí que grábate a fuego, no mientas. Ni se exagera, ni se miente. Siempre está, bueno, yo siempre tengo una broma con mis amigos que es esta de, bueno, siempre se nos permite un 50% de exageración.

Bueno, pues no. De hecho, no hace tanto. Alguien me preguntó si algo cambió en uno de mis emails. Ya no recuerdo cuál era, pero uno de estos emails de decir: “Paco, aquí se te ha ido la olla totalmente”.

Alguien me preguntó si eso era verdad y tengo que decir que llevo ya mil y pico emails, no sé, llevo una barbaridad de emails enviando uno todos los días y hasta ahora no me ha hecho falta ni mentir ni exagerar lo que cuento.

No es que yo tenga una vida más curiosa que la de los demás. Simplemente que cuento las cosas como me vienen a la cabeza y esa vez parece, no sé, como que se sale un poco de la norma. No tiene más secreto.

Pero no creo que haya tenido una vida especialmente extraordinaria. Tengo una vida plena y satisfactoria, pero no te cuento nada que seguramente no se te haya pasado por la cabeza y hayas pensado: “esto no lo puedo contar”.

¿Por qué no? Lo que tienes que hacer es relacionarla con lo tuyo. La cuestión es que no exagerar ni mentir es un error habitual porque es tentador. ¿Por qué no voy a vivir la vida de otro? ¿Por qué no voy a inventarme esto?

Y ahora vas a ver en qué casos concretos también la gente miente o exagera. Que aquí es cuando empezamos con el tema de “nos están mintiendo, manipulando, vendiéndonos”, etcétera. Porque mi consejo es que seas honesto sobre tu negocio.

Y si, por ejemplo, tu facturación te avergüenza, pues no hables de ella. Porque todo tiene una cara y una cruz. Te puedes beneficiar de ser pequeño también, no tienes que avergonzarte de tu negocio.

Deja de mirar lo que están haciendo los demás. Sé tú, no seas el negocio de al lado ni quieras ser el negocio que tú no eres. Por ejemplo, te puedes beneficiar de unas bajas estadísticas, tengo pocos suscriptores.

Y entonces yo no puedo sacar pecho de esto. ¿Cómo qué no? Porque si tienes millones de seguidores, es más difícil que empatizen contigo. Te podrán admirar, te podrán seguir, pero es difícil que digan: “yo voy a conseguir llegar allí”.

Bueno, oye, habrá quien lo piense. Pero no quieres gente que viva de ilusiones. Quieres gente que realmente consigan, den el paso de contratar tus servicios, de comprar tus productos para conseguir eso que tú quieres conseguir.

Pero si lo hacemos irreal o lo mostramos como inalcanzable, o sea, hay mucha diferencia entre cómo están ellos y cómo estás tú, pues vas a sonar menos creíble. Pues estás en otra liga, no en la liga de la gente con la que realmente empatizas.

Como te digo, si tienes datos bajos, si compartes tus datos reales, pues te van a ver como alguien a quien pueden parecerse y a quien pueden copiar realmente. Así que, bueno, como ves, no te hace falta exagerar ni mentir sobre tu negocio ni sobre los resultados de tu negocio.

Se humano

Otra clave importante, quizás ya lo hayas intuido por todo lo que te he contado hasta ahora, es que tienes que ser humano. Así es, en los emails es fundamental que muestres tu humanidad. Ya sé que eres un ser humano, pero me refiero a que debes reconocer tus errores.

Lo que nos hace humanos es que somos imperfectos y nadie se cree los negocios perfectos. Mucho menos aquellos negocios con testimonios que parecen escritos por una madre y no por un cliente. Sobre todo esos testimonios que se nota que se han comprado, que aparecen todos el mismo día a la misma hora y luego nunca más vuelves a ver un testimonio.

En Google My Business y en Google Maps hay muchos de estos, y no los cree nadie. De hecho, cuando voy a comprar, por ejemplo, en Amazon, si no es lo primero, es lo segundo que hago: irme a las valoraciones, a las reviews y mirar las estrellas.

Las primeras que miro son las de una y dos estrellas. Muchas veces encuentro valoraciones malas que realmente describen una experiencia positiva, con comentarios como «todo perfecto, extraordinario, volvería a comprar», pero con una estrella. Entonces, alma de cántaro, ¿por qué le has puesto una estrella? En cualquier caso, esto pasa con frecuencia y lo que realmente nos muestran es que esos negocios son imperfectos, pero muchas veces las malas valoraciones no tienen que ver contigo y no impiden la compra. Sobre todo, te hacen humano y auténtico.

Más aún si respondes a esas malas reviews. Si das una solución, los clientes ven que estás pendiente de los problemas y dispuesto a resolverlos. Esto dice mucho de tu negocio: puedes meter la pata, pero estás encima de los problemas de los clientes o suscriptores.

Recuerda, nadie es perfecto y cometer errores no es el fin del mundo. De hecho, el peor error que puedes cometer es ignorar tus errores. Aquí podemos distinguir entre dos tipos de errores: errores pequeños y errores grandes.

Ahora, entre tú y yo, que no nos escucha nadie, si el error es pequeño, puedes dejarlo pasar. Pero si el error es grande, asúmelo. No pasa nada. Sal ahí, di «oye, mira, metí la pata». Un ejemplo típico es enviar un enlace incorrecto. Puede que no tenga mucha relevancia, pero si la tiene, no dudes en decirlo: «Oye, me he equivocado, hay un ser humano detrás de estos emails». Nadie te va a poner a los pies de los caballos, y si alguien lo hace, bueno, quizás esa persona espera una perfección imposible.

Especialízate

Puedes saber de muchas cosas, pero tienes que ser experto en algo. Así que el primer consejo para ser experto, que no tiene que ver con el tiempo, es que no hables de temas que no conoces.

Oye, mira, puede que algo esté de moda, pero si no tienes ni idea sobre ese tema, ¿cuál es tu lucha? Pues deja de hablar de ese tema y pon en la agenda de tus suscriptores el tema en el que tú eres fuerte.

No te obsesiones en ser experto en algo que no eres y que además lo harás mal. Si te empeñas en ser experto en lo que no eres, atraerás clientes en ese campo y quedarás peor. Además, cobrarás poco por la inseguridad, etcétera. Así que, bueno, este es un error más habitual de lo que parece, y lo verás en muchos blogs y newsletters.

Hay gente que habla de lo que no le toca solo porque todos los demás están hablando de eso. Bueno, ¿tienes que resignarte? No, pon en valor lo tuyo. No te rindas porque no vas a ganar. Si no eres experto en algo, no vas a ganar al que lo es. No te empeñes en esa lucha. Y si no eres experto y te haces pasar por uno, vas a quedar en ridículo. Y ya está. No creo que eso sea lo que pretendes.

¿Cómo se consigue ser un experto? Pues con práctica y experiencia. Y si no tienes ninguna de las dos, hasta que lo consigas, dedícate a investigar y verificar que lo que comentas sobre ese tema es cierto. No te compliques más. De hecho, te diré más: por el mero hecho de estar ahí publicando, ya eres más experto que el 99% de la gente. La inmensa minoría somos los que estamos enviando esas newsletters.

Y eso ya nos convierte en más expertos que los que están al otro lado leyéndonos. Otra cosa para dejar de parecer un montón es ser una persona, ¿vale? Insisto en que ya sé que lo eres, pero no me refiero a reconocer tus errores ni a un tema metafísico del ser humano y de dónde vamos ni de dónde venimos. Algo más sencillo: que realmente no parezcas un robot, que tus emails no parezcan automatizados ni mecánicos, sino que realmente parezca que hay una persona escribiéndolos.

Si tienes una lista de 10,000 suscriptores o si tus suscriptores creen que tienes otros 10,000 como ellos, que se crean que realmente has escrito los 10,000 emails uno a uno. Bueno, esto no lo vas a hacer así, pero que lo parezca. ¿Cómo se consigue? Lo primero, con un nombre de remitente y en la firma. Es decir, que haya una persona detrás de cada email, no «info@atencionalcliente.com».

También indica quién eres, tanto en la firma como en el nombre del remitente. Es decir, a qué te dedicas y en qué eres experto. Escribe como hablas, no trates de fingir lo que no eres, porque eso se nota a leguas. Además, no estarás cómodo. Cuenta tu propia historia y tus propias experiencias. Es decir, «esto es así, pero mira, me pasó esto, yo llegué a esta conclusión por esto», etcétera. Cuéntalo desde tu punto de vista.

Y una cuestión opcional es que incluyas una foto en la firma de tus emails. Tal vez no en las newsletters, pero sí en los emails que envías uno a uno. Te puede ayudar a que realmente parezca que hay una persona detrás. Oye, no solo te pongo esto, sino que además le podamos poner cara. Como en la radio, que siempre imaginas cómo será la imagen del locutor. A todos nos gusta ver a las personas con las que empatizamos.

Así que, ponle esa voz que siempre ponemos cuando estamos leyendo, y si además le puedes poner cara, mucho mejor. Por lo menos, si no eres muy fan de poner la imagen en la firma de las newsletters, inclúyela en los correos uno a uno. Así los destinatarios verán que hay una persona detrás de esos emails y no solo que hay una persona, sino quién es esa persona.

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