Evita el síndrome de la página en blanco al escribir tus emails

No solo se trata de un problema de pérdida de tiempo, no se trata de que tardes más tiempo en escribir tus emails si te atascas al principio, sino que se trata de un problema que, si no sabes cómo atajar, acabará por hacer que desistas del email marketing.

A la hora de empezar a escribir tus emails y que puede hacer que te bloquees, es cómo escribir eso que tienes en la cabeza, esa gran idea que has tenido.

¿Cómo trasladarla a palabras? Y aunque lo llamamos síndrome de la hoja en blanco, hay que decir que también nos afecta a los que vemos ese color en la pantalla de un ordenador justo antes de empezar a escribir.

Como escritores, como personas que se dedican a trabajar con palabras, tendemos a complicarnos la vida. Retorcemos mucho, queriendo quedar bien, por decirlo de alguna manera, con nuestros suscriptores y que vean que realmente dominamos el medio en el que estamos. Además, también tendemos a repensar tareas sencillas.

Simplifica

Le damos una importancia que quizás no tiene, teniendo en cuenta que el email no solo se compone de esa parte introductoria. La cuestión es que si tienes dudas, es decir, que si todo este proceso de repensar y querer hacerlo perfecto te genera dudas, simplemente escribe.

Vomita las ideas tal y como las tienes en la cabeza. Muchas veces, cuando estoy hablando con alguien que no encuentra las palabras, le digo: «Tal como lo estás pensando, dímelo como lo estás pensando».

Bueno, pues en este proceso es igual. Escribe tal y como lo estás pensando, ya tendrás tiempo de editarlo posteriormente, pero no te atasques ahí. Deja bien clara la idea, vomítala, como te decía, de alguna manera y recuerda siempre que hecho está siempre mejor que perfecto, porque perfecto no va a estar nunca, con lo cual nunca saldrá adelante.

Pregunta

Otra buena forma de comenzar, y que además te va a sonar cuando te la diga, es la de utilizar preguntas. Te va a sonar tanto si eres suscriptor de mi newsletter, porque es un recurso que utilizo muy a menudo, pero sobre todo te va a sonar si escuchas este podcast habitualmente, porque siempre empiezo con tres preguntas, ya que son un gancho excelente.

¿Por qué es un gancho tan bueno? Porque atrae la atención y presuponen que habrá una respuesta a esas preguntas. Por eso es importante que esas preguntas estén vinculadas a problemas que tengan tus suscriptores y que puedas solucionar con tus productos o servicios.

Trata de enfocarte en un problema y dirige la pregunta de forma directa a tu suscriptor, es decir, escríbelas en segunda persona del singular. ¿Sabías…? ¿Qué opinas sobre…? ¿Cómo puedes…?

Dirige la pregunta directamente a tu suscriptor para que mentalmente ya él se esté interesando por esa respuesta. Y también es importante que a la hora de hacer la pregunta no incluyas la respuesta en la pregunta, es decir, que no alargues tanto la pregunta que al final digas: «Bueno, ya sé lo que me vas a contar», porque, como me decía mi profesora en la universidad, «en la pregunta tienes la respuesta».

Bueno, pues eso no te puede ocurrir en tus emails. Es decir, tienes que anticipar el problema, pero no la solución. La solución es lo que vas a tratar a continuación en tu email, y el gancho es simplemente la pregunta para llamar la atención sobre ese problema específico.

Porque, como te digo, de lo que se trata es de que tus suscriptores sigan leyendo. La importancia de las primeras líneas es crucial para que no digan «esto no es para mí» y lo descarten. Al contrario, queremos que piensen «oye, sí, esto es para mí, quiero seguir leyendo».

Obviamente, también puede ocurrir lo contrario, que los problemas que plantees en las preguntas ya estén resueltos para el lector o que sientan que el contenido no es relevante para ellos. Esto aplica en general a todos los consejos que te voy a dar hoy y también sirve para que el lector decida rápidamente si el contenido es o no relevante para él, sin hacerle perder el tiempo.

Datos

Otro consejo es que puedes comenzar con una estadística o una opinión profesional, y este es un arranque que me gusta especialmente porque te otorga autoridad.

Deja esa sensación en tus suscriptores de que dominas la materia, de que además eres un profesional en tu nicho o en tu sector. El consejo aquí es que utilices estadísticas o datos que llamen la atención o sean sorprendentes.

No utilices cualquier dato ni entres en cuestiones que ya puede saber cualquier persona, datos que pueda dar cualquier persona. Y tan importante como que el dato llame la atención o sea sorprendente, es que enmarques el dato dentro del texto.

Es decir, aquí lo fácil sería… bueno, luego te voy a poner un ejemplo, pero básicamente lo que te quiero decir aquí es que no suenes demasiado científico, que evites sonar demasiado científico, que no utilices solo cifras.

Y que contextualices el dato dentro de la problemática que tú resuelves. Por ejemplo, no es lo mismo decir que el 80% de los email marketers se atascan en la primera línea, que decir que hasta marketers como Paco Vargas pasan semanas y meses atascados en la primera línea de sus emails.

Al contextualizar el dato, como en este ejemplo habrás podido ver, tus suscriptores van a entender que en el resto del texto, como pasaba con las preguntas, está la solución a ese problema.

Así que asegúrate de que el dato es cierto y correcto. Eso también es importante, que no te inventes el dato, y sobre todo que la fuente sea fiable, que verifiques que cuando veas un dato no te dejes atrapar por ese dato maravilloso, ese dato que te ha llamado la atención, sino que verifiques que realmente ese dato es cierto.

Citar

Otra buena forma, o esto es un clásico, pero vamos, un clásico que lo has encontrado no solo en email, sino en mil sitios, es utilizar una cita. Porque las citas, al final, aparte de que dan esa sensación de persona culta, son un recurso sencillo de utilizar.

Creo que todavía dan esa sensación, a pesar de que hay infinidad de citas en internet. Si quieres encontrar una cita sobre lo que quieras, solo tienes que hacer una búsqueda en Google. Siempre recuerdo que hace casi 25 años me compré un libro solo de citas, y lo he utilizado muchísimo en mi trabajo, no solo en emails, sino en informes y otras tareas. Las citas siempre llaman la atención de alguna manera.

Como te digo, son fáciles de utilizar y hay muchísimas fuentes. Además, las tienes de prácticamente cualquier temática. Solo tienes que saber cuál es la temática o el objetivo sobre el que vas a hablar en tu email y eso te facilitará la búsqueda de esa cita.

Te consideran que dominas una materia cuando en muy pocas palabras eres capaz de expresar pensamientos complejos. Y en eso las citas te ayudan mucho, con lo cual te van a dar mucha autoridad. En la medida de lo posible, utiliza citas de referentes de tu sector, si es posible.

Y si no es así, utiliza a alguien que todo el mundo pueda conocer. No te vayas a alguien que no conozca nadie o que sea de una afición muy específica que tienes tú, que sois cuatro gatos, y que nadie conoce. De esta forma, ni hay autoridad ni va a llamar la atención.

Al igual que ocurría con los datos y las estadísticas, es importante que verifiques que la cita es correcta y que el autor de la misma es quien realmente dices que es. Aquí hay infinidad de citas falsamente atribuidas.

Y aquí los clásicos, vamos, las banderas rojas que te tienen que llamar la atención son citas atribuidas a figuras como Churchill, Einstein, por ejemplo. Son dos clásicos de citas falsamente atribuidas.

Así que investiga un poco y verifica el origen de esa frase, etcétera. Te darás cuenta de que, por desgracia, algunas citas que te encajan perfectamente en el email, no las podrás usar porque no son de las personas que realmente creías que las habían dicho.

Empieza por el final

Bien, otro recurso que tienes es uno que los periodistas utilizan para poder comer, que es el de la pirámide invertida: empezar por el final. Los periodistas saben que muchas veces les van a recortar la noticia o no les van a dar el espacio que ellos querían, o tienen que contar en muy pocas palabras lo importante para que sigan leyendo.

Empieza por el final y ponlo al principio. Este es el esquema clásico de pirámide invertida. Muchas veces es más fácil empezar así porque ya sabes lo que quieres vender y lo que quieres contar en tu email, así que, bueno, ¿por qué no decirlo desde el principio?

Por ejemplo, puedes empezar con: «Hoy te voy a hablar de mi producto o servicio, pero déjame que te cuente también esto y esto otro». Pero ya has empezado por el final, colocando, por ejemplo, un enlace a una página de venta.

Como te digo, esto es algo muy tradicional, lo hacen muchísimo los periodistas. Lo verás en los periódicos. Así que si quieres ver cómo hacerlo, aparte de suscribirte a newsletters (entre ellas la mía, por supuesto, que también utilizo este recurso muy a menudo), lee periódicos.

Y también periódicos online, porque aunque no solo dan noticias, son una buena fuente de conocimiento SEO. Observa cómo hacen para retener a la gente en la página y que saltes de un enlace a otro, que es lo que ellos venden a sus anunciantes.

No venden noticias, sino que venden páginas para colocar banners. Entonces, está bien que lo veas, porque lo que vale para retener en un medio de comunicación, va a valer para retener la atención en tus emails.

Como ves, ya te he dado suficientes recursos para que, durante las próximas semanas, no tengas excusas para no arrancar con tus emails. Ponte manos a la obra y atrae la atención de tus suscriptores desde el primer momento.

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