Tu primera herramienta de email marketing

Antes de echar la culpa a la herramienta, vamos a ver cosas como cuando entras a trabajar con un nuevo cliente: cuál es la salud de ese remitente, qué historial tiene, qué historial previo de envíos, de dónde ha salido esa base de datos. Porque aquí hay cuestiones como: «No, esto he ido cogiendo los correos, compré una base de datos», «No, estos son los correos de los clientes». Ojo, pero ¿tienes permiso para enviar la newsletter?

No, pues sí, claro que sí. Bueno, vale, pues entonces trabaja con otro. Él no lo has entendido, ¿no? Pero la cuestión es de dónde ha salido esa data, qué antigüedad tiene, qué historial hay. Bueno, incluso, como decía, qué actividad se ha tenido con esa lista. Si uno solo se ha acordado de esa lista para vender de mala manera, con mucho dibujito y botón y mucha urgencia, mucho descuento y emoticono, o si realmente ha estado haciendo una estrategia para fidelizar a esa base de datos de suscriptores.

Porque esto es importante antes de empezar, porque a lo mejor le estamos echando la culpa a la herramienta y la culpa no es del martillo, lo mismo es del que sostiene ese martillo, ¿no? De nuestro cliente que realmente cree que tiene una base de datos y lo que tiene es la nada.

Esto va a ocurrirte si te dedicas a hacer email marketing en el 99.9% de los casos. O sea, la inmensa mayoría de la gente cree que tiene una base de datos, sí la tiene, pero realmente lo que tiene es otra cosa. No pasa nada, no hay que discutir, esto es simplemente informar y además no levantar falsas expectativas cuando realmente esto es lo que hay detrás. Pero ahora sí, vamos a pasar a hablar de lo que son las herramientas.

¿Gratis?

Y sobre todo de esto: ¿de quién una herramienta de email marketing gratuita? Para empezar, gratis en esta vida no hay nada. Si estás emprendiendo, pues tienes que pensar no tanto en términos de gastos como en términos de inversión.

Y con esto, lo que te quiero decir es que todas las herramientas de email marketing son baratas. «Pero Paco, he visto una que cuesta 50 euros, es muy barato.» Y me da igual si vas a pagar 9 dólares porque tienes unos pocos contactos y vas a pasar a una cuenta de pago de una herramienta barata, si son 30, si son 40 o si son 50.

El precio de la herramienta de email marketing no es un problema, como no es un problema el precio de tu hosting, tu servidor donde alojas tu web. O sea, son, bueno, no sé, 50 euros en un negocio.

Bueno, pues honestamente, es que si eso te supone un problema, pues creo que ya lo he dicho alguna vez, pero ponte a echar currículums, porque esto de emprender digitalmente no es para ti.

Porque el problema, si el problema es remontar 50 euros al mes a través del email marketing, pues tu problema no es con el email marketing, el problema que tienes es de estrategia. Es que ya de autónomos, aquí en España te van a pedir mínimo 300 euros para trabajar todos los meses.

Si además tienes un negocio físico, no sé, pero si es que hay cosas que son mucho más costosas, que también son una inversión para tu negocio, porque por eso lo estás empleando, estás empleando ese dinero, pero que pagar realmente 9 euros por una herramienta de 50 euros, que además es un dinero que estás destinando para una herramienta que te va a traer el dinero necesario para pagar, no solo la herramienta, sino todo lo demás.

Incluso bien más allá, cuando creces lo suficiente y tienes que cambiar de plan, porque has pasado el número de suscriptores de tu plan y demás, es que ya está pagada. No vas a pagar más, es que eso ya está pagado, si estás haciendo email marketing en condiciones.

Si lo que estás haciendo es el pirata, remito al punto anterior, en el que antes de empezar a echarle la culpa a la herramienta, echémosle la culpa a todo lo que hemos estado haciendo anteriormente. Y es que todos hemos empezado a emprender en algún momento y claro que todo al principio parece un gasto, pero huye de esa mentalidad de emprender online es barato y ciertamente no es caro, pero obviamente huye del siguiente paso que lleva mucha gente, decir no, yo emprendo aquí, voy a estar aquí en mi casa, ya con el ordenador que yo ya tenía de serie, que yo ya tenía uno y yo me pongo aquí, bueno y me cuesta 0 euros, no, eso no es cierto. Entonces con esa estrategia pues no vas a ir muy lejos, así que invierte dinero en tu herramienta de email marketing, porque elige la que más te guste, pero no inviertas pensando en que la cuenta es gratuita.

 Y de esto quiero hablarte, de las cuentas gratuitas, especialmente de las cuentas gratuitas que no son un periodo de prueba de una cuenta de pago, porque están muy limitadas.

Entregabilidad

Para empezar no te van a dar la mejor entregabilidad, está más que demostrado que en función del plan que elijas de pago, la entregabilidad es mejor en cada herramienta, y esto es normal, no voy a dar el mismo trato a un cliente VIP, que a alguien con una cuenta gratuita y lo único que me está generando es gasto. Eso no quiere decir que tus emails vayan a ser un desastre, pero obviamente no voy a basar mi estrategia en la peor herramienta que puedo conseguir, que es la versión gratuita de cualquier herramienta de email marketing. Y esto creo que es fácil de entender, si quieres un buen trato paga, para que te den ese buen trato.

Huye también si te dejan hacer envíos con cuentas gratuitas de email como Yahoo o cualquier otro servicio gratuito. ¿Por qué?

Porque eso es una herramienta que es un nido de spammers. Entonces, si ya de por sí en la cuenta gratuita no vas a tener el mejor servidor, imagínate que encima tienes de vecinos a lo peor de cada casa. Así que, pues, es otro argumento a favor de no tener una cuenta gratuita y sobre todo no tenerla en ciertos sitios. Pero no solo eso, empezar tu estrategia de email marketing con una herramienta porque te da una cuenta gratuita ya es empezar con las manos atadas.

Las cuentas gratuitas en la inmensa mayoría de los casos, no en todos, están limitadas. Pueden estar limitadas en funcionalidades que no te permitan hacer automatizaciones, por ejemplo, o que no te permitan hacer ciertos segmentos o envíos. También están limitadas en el número de suscriptores y la trampa que tienen todas no es que te limiten el número de suscriptores, que es lo que mira todo el mundo, sino que te limitan el número de envíos.

Por ejemplo, Mailchimp durante mucho tiempo, ahora lo ha reducido, que esa es otra cuestión. Es el plan gratuito, gratuito hasta que deja de ser gratuito. Pero claro, en cualquier caso, Mailchimp, por ejemplo, empezó con un máximo de mil suscriptores y doce mil envíos. Imagínate que quieres hacer una estrategia, no te digo ya de enviar un email al día, sino de enviar tres emails a la semana. Eso son ya doce envíos al mes. A medida que te vas acercando al límite de envíos, ya te digo yo que doce emails al mes te pueden dar ahí, pero es relativamente poco, ya te estás comiendo ese límite.

Aunque tú no hayas alcanzado todavía los mil usuarios, pero además tienes que contar que estás creciendo, que tienes automatizaciones abiertas y que esos envíos también están contando, con lo cual es probable que antes de llegar a los mil ya te estés comiendo ese plan. Pero es que además, encima te lo han reducido porque ahora son 500 suscriptores, no más. Pero claro, ¿dónde vas con 500 suscriptores? Pues a ningún sitio. Sé que cuesta mucho conseguir los primeros, pero lo cierto es que con eso no vas a ningún sitio.

Si estás condicionando tu estrategia a una herramienta en la que no estás viendo más allá de 500 suscriptores, tu estrategia se cae como un castillo de naipes. Y ese es el problema que tienen muchas cuentas y muchas estrategias, decir: «No me paso, me limito a lo que me dejan hacer». Ya, pero si estamos limitados a lo que nos dejan hacer en un mundo como internet, en el que tenemos mucha más posibilidad que en el mundo físico, pues apaga y vámonos. Empiezas a entender por qué he dicho que pongamos lo de «clienta» entre comillas en la palabra «clienta», ¿no?

Pues porque efectivamente es que ni hay clienta, ni hay negocio, ni hay estrategia, ni va a haber resultados. Nunca. Y no, esto soy muy tajante. De hecho, la inmensa mayoría de la gente que abre una cuenta gratuita no pasa de la cuenta gratuita. Esa es la realidad. El negocio de la herramienta es que mucha gente se suscribe, un porcentaje al final termina siendo un cliente de pago y, bueno, de un mucho, un porcentaje permite sostener un negocio. Recuerda esa frase que digo siempre de que internet es el negocio de las cifras pequeñas. No necesitas impactar a todos sino tener una buena base y sobre esa base alcanzar un porcentaje suficiente para tener un negocio viable. Este es el negocio de las herramientas gratuitas.

Mentalidad

Y como ves, de todo esto lo que trasluce es un problema ciertamente no solo estratégico sino de mentalidad. Es una falta de creer en lo que estás haciendo. Es que si no crees que vayas a remontar 50 euros en una herramienta, por no decir 9 dólares, si no crees que vayas a pasar de 500 suscriptores o de 1000 en el más corto tiempo posible para poder tener una lista que realmente te genera unos ingresos recurrentes suficientes, pues no hay estrategia y no hay mentalidad ganadora. No hay negocio.

Otro problema de mentalidad es verlo como un gasto. No es un gasto, es una inversión y eso en el mundo del emprendimiento tienes que tenerlo clarísimo. Si lo consideras un gasto, ¿para qué lo estás empleando? Si es un gasto, quítatelo. Pero bien sabes que cuando inviertes en ellos es porque es una inversión. Lo necesitas para hacer email marketing que es lo que mayor retorno de la inversión te va a generar.

También se trasluce en esto esa mentalidad de resultados rápidos y fórmulas milagrosas, con muy poquito empezar a ver rendimiento y entonces ya podré empezar a pagar la herramienta. No funciona al revés.

Apuesta primero. Si tú no apuestas por tu negocio, nadie va a apostar por ti. En inversión esto lo suelen llamar «skin in the game», dejarse la piel en el juego, el decir: «Oye, sí, vale, ¿y tú qué estás haciendo por tu negocio?». Si tú no eres capaz de invertir en tu negocio, ¿cómo vas a salir ahí a pedirle dinero a nadie? Si tú no crees en lo que estás haciendo, ¿no? Esto es importante y está en el fondo de esto de, «bueno, sí, no me cuesta dinero». No, ya, pero si no te cuesta dinero, no esperes rendimiento, porque los negocios son: invierto y obtengo beneficios.

Si no invierto, es difícil que vayas a obtener esos beneficios. Con ello, la inversión puede ser también tiempo, pero en este caso estamos hablando de dinero, porque la herramienta, aunque le emplees más tiempo, no te va a dejar hacer más cosas. No va a funcionar mejor porque le emplees más tiempo. Simplemente está limitada y está limitando el alcance y los resultados que tú puedes estar obteniendo desde el principio.

Por no hablar de que, bueno, yo elegí la herramienta, vamos a poner, porque tenía una cuenta gratuita. Muy bien. Mañana resulta que quiero ser libre, quiero esto que me ha dicho Paco de hacer lo que yo quiera y no lo que me dejen. Vale, y esta herramienta, aunque pague, no me lo permite.

No puedo hacerlo, no se integra con las herramientas que tengo, etcétera, etcétera. Claro, efectivamente. ¿Qué dolor, ahora, cambiar de herramienta? El dolor por lo que ya tienes montado: emails, automatizaciones, segmentos, etiquetas, todo eso. Pero también dolor por los cambios que tengas que hacer en la web. Sobre todo si has utilizado los formularios nativos que te presentaba la herramienta. Con lo cual, ahora tienes que andar buscando por toda la web dónde están todos esos formularios e irlos cambiando a la nueva herramienta.

Aprendizaje

Y, por supuesto, la curva de aprendizaje. Este me parece el menor de los dolores, porque las herramientas funcionan todas de una manera similar. En esta, esto está a la derecha, y en la otra, está a la izquierda. No te va a costar mucho más, la lógica es muy similar en todas ellas. Algunas cosas no, pero te va a costar. Es lo que menos te va a costar. Pero bueno, también está ahí, es decir, yo ya me había familiarizado con esta herramienta y ahora tengo que emplear un tiempo en volver a aprender.

Solo por esto ya deberías huir de las cuentas gratuitas, o por lo menos no, si no estás dispuesto. Y si vas a ver la herramienta con la que te vas a casar, adelante, apuesta por ella, invierte. Cuando estás empezando te van a cobrar muy poquito.

Como mi compañera marquetera me preguntaba por herramientas, yo no voy a huir de la pregunta. Pero tú sí deberías huir de algunas de las herramientas que ha comentado. Por ejemplo, de ActiveCampaign.

Voy a dedicar un tiempo a hablar exclusivamente de por qué deberías huir de ActiveCampaign como de la peste. Y suelo ser muy positivo, suelo hablarte en positivo, la mayoría de las veces, de cosas que deberías hacer, errores que deberías evitar, pero cuando hablo de las herramientas, suelo ser bastante flexible.

Pero en este caso no, porque además es una herramienta que he recomendado mucho. Después de cientos de sesiones, la he recomendado también en soporte dentro de la comunidad de remitentes, en consultorías con clientes, y llevo ya más de un año, prácticamente año y medio, peleando con ella y además sacando a todo el que puedo de esa herramienta. Tengo que desandar ese camino.

Y eso pasa por ser proactivo y avisar a la gente, porque como dice el refrán, el que avisa no es traidor. Es un desastre total en entregabilidad, nefasta. De hecho, hay webs que dicen que tiene una buena entregabilidad, pero honestamente, creo que es falso.

Y además, ya no es barata. Una cosa curiosa es que empieza a ser menos competitiva cuanto más dependes de ella y más leads tienes metidos ahí dentro, que es cuando peor te va a funcionar la herramienta.

Así que no recomiendo Active Campaign en este momento. Es más, soy proactivo en sacar a la gente de Active Campaign siempre que puedo, especialmente cuando tienes muchos suscriptores.

MailChimp. Bueno, MailChimp ya no es MailChimp, no se sabe muy bien qué es. Sí, se sigue llamando MailChimp, pero desde que decidieron vender la empresa, aquello es un desastre, con cambios de funcionalidad, cambios de planes, y ya no es barata. En mi opinión, sigue siendo esa gaseosa que combina con todo, porque cualquier herramienta se integra con MailChimp, pero honestamente, nunca me gustó y ahora menos.

Si quieres un resumen, cada vez es más cara y peor, y su cuenta gratuita, que es de lo que estamos hablando hoy, está cada vez más limitada. Así que ponlo en contexto con todo lo que te he dicho antes.

Mi compañera marketera también me preguntó por MailerLite. Yo no la incluiría entre las herramientas a las que hay que huir. Es una herramienta que no está mal cuando empiezas, no me parece una mala opción para empezar. Tiene cosas que son un poquito incómodas.

Por ejemplo, en la comunidad de remitentes nos encontramos con que cada vez que quieres editar una automatización, cosa de lo más habitual, tienes que pararlas. No te permite editar mientras la automatización sigue funcionando. Pero lo peor es que cuando vuelves a activarla, la gente que estaba dentro se queda atascada. Esto no sé quién lo diseñó, pero desde luego no hace email marketing.

Con total honestidad, me parece una herramienta sensata para empezar pagando. Te basta y te sobra para tener tu estrategia de email marketing y aplicar la mayoría de las cosas que explicamos.

No tengas reparos en plantearla como una opción, pero sí debes saber que tiene sus limitaciones. Voy a traer otro tipo de herramientas, de las que se habla menos o que son menos conocidas, para abrir ciertos horizontes.

Mi apuesta

La opción que yo utilizo es GetResponse, llevo casi 8 años con ella y nunca he sentido la necesidad de cambiar. Me dedico a exprimir mucho las herramientas y llevo a mis clientes allí. Yo no me voy a llevar a mis clientes para vivir peor. La elegí en su momento no siendo una opción gratuita y podría haber elegido una opción gratuita cuando comencé. Tenía 17 leads y pagué por el plan de hasta 5000 suscriptores porque consideré que por debajo de eso no podía hacer nada.

Solo por el mero hecho de cambiar de Active Campaign a GetResponse, ya mejoramos un 10-15% la entregabilidad. Estamos aumentando un 10-15% de entregabilidad solo por cambiar de herramienta, más algunas otras mejoras que hacemos.

Solo por eso ya merece la pena plantearse esta herramienta. Además, me enamoró el flujo de trabajo que me da una libertad absoluta. Es como dibujar en una pizarra y no este esquema tipo Active Campaign o MailerLite de estar encorsetado.

A modo de conclusión, si un cliente te dice que no quiere gastar en la herramienta de marketing, mi experiencia es que no hay cliente. O bien le recomiendo cursos para que gestione por sí mismo, o le deseo suerte, porque la va a necesitar. Esto no es una cuestión que se resuelva con el tiempo si no vas a invertir dinero.

Si vienes preguntando «¿Qué herramienta gratuita me recomiendas?», a partir de ahora les enviaré esta explicación y que decidan si quieren seguir en esa estrategia de suicidio.

Podemos probar la herramienta, paga un mes, gasta 9 dólares o 50 euros, pero pruébala en condiciones. Si solo pruebas la cuenta gratuita, en realidad no la estás probando, porque la mayoría de las funciones están limitadas. Decide sobre la base de cómo estará tu negocio cuando esté generando dinero y tengas ya muchos leads, porque si no vas a tener que pasar por el dolor de cambiar de herramienta o, peor, quedarte con lo que estás y no hacer lo que quieres, sino lo que te dejen.

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